La carretera de Transfagarasan está ubicada en Rumanía, es la carretera DN 7 C, conecta la región de Valaquia con la región de Transilvania cruzando los montes Cárpatos, atravesando el Parque Fagarás.
Indice:
Curtea de Arges

Desde Bucarest, ciudad que ya tenemos en un post con todo lo que tiene para ver, tomamos rumbo a Curtea de Arges, el primero de los lugares en los que iremos parando.
La primera recomendación que vamos a hacer es elegir las fechas, ya que la carretera de Transfăgărășan está abierta solo de fines de junio a octubre porque las nevadas bloquean la ruta. Nosotros la hicimos en el mes de julio.
Llegamos a Curtea de Arges, comienzo de la carretera. Hasta acá tuvimos 150 kilómetros desde Bucarest. Y ahora ya estamos en la carretera DN7C, la carretera de Transfagarasan, carretera que a medida que avanza se hace mas y mas espectacular, y que tendremos alrededor de 90 kilómetros de recorrido.
Al llegar a Curtea de Arges ya vimos una iglesia era San Demetrius, no la teníamos marcada, pero son de esas cosas que a uno le llaman la atención.
Frente a nosotros se alza la imponente Catedral de Curtea de Arges. Esta catedral no es solo un monumento, es el lugar de descanso de miembros de la realeza rumana y el corazón espiritual de la región de Argeș y Muscel. Creo es la primera parada obligatoria en esta ruta.
Para hacer esta carretera necesitas un coche, nosotros teníamos uno rentado a través de DiscoverCars, lugar en dónde hemos encontrado muy buenos precios últimamente.
Si no quieres alquilar uno, puedes también hacer este recorrido por la Ruta Transfagarasan en excursión desde Bucarest. Recuerden que solo desde fines de junio a octubre.
Castillo Poenari

Continuamos viaje hacia una fortaleza, Castillo Poenari, nos separan 25 kilómetros.
El total de kilómetros como decíamos, desde Curtea de Arges a Cartisoara es de unos 90 kilómetros, sumando los kilómetros que hagan hasta y desde cada uno de estos puntos. Piensen en dedicar el día completo, la velocidad permitida lógicamente es muy baja, unos 40 o 50 kilómetros por hora, pero aparte irán parando para poder apreciar los paisajes, harán paradas para comer o tomar algo, así que piensen en el día completo.
En lo alto de un acantilado que domina el valle del río Argeș, se encuentra el Castillo Poenari, una de las fortalezas más imponentes de la historia de Rumanía. Este castillo es famoso por haber sido propiedad de Vlad III, conocido como Vlad el Empalador, el príncipe que inspiró la leyenda de Drácula.
Aunque no subimos hasta la cima, se ve claramente que debe ser toda una experiencia recorrer sus más de 1.400 escalones y explorar las ruinas que se conservan. Lo que le decía de dedicar el día completo es tener en cuenta todas las posibilidades que se van abriendo de actividades para hacer.
La entrada tiene un costo de 30 lei, unos €6 y pueden comprarse en el lugar o en línea, el horario es de 9 a 15 hs.
Ya acá empiezan a aparecer la cartelería sobre no alimentar a los osos, cosa de la que hablaremos luego, pero nos está dando el indicio de que ya podríamos empezar a verlos.
¿Continuamos viaje por la carretera Transfagarasan? 4 kilómetros tan solo nos separan del Lago Vidraru y su presa, uno de los maravilloso lugares que veremos en este recorrido.
Osos en la Transfagarasan

Pero como lo habíamos supuesto, encontramos ya, algunos osos, una osa con su cria.
Recorrer la Transfagarasan no es solo admirar montañas y lagos; a veces, si tienes suerte, puedes encontrarte con osos a los costados de la carretera. Es un espectáculo que emociona: ver a estos animales libres en su hábitat natural nos recuerda la grandeza de la naturaleza.
Pero hay que ser conscientes: no siempre se ven, y nunca debemos acercarnos ni intentar interactuar con ellos. Los osos son animales salvajes, impredecibles y fuertes, y cualquier contacto puede ser peligroso tanto para ellos como para nosotros.

Uno de los cuidados más importantes es no alimentarlos nunca. Darles comida altera sus hábitos naturales, los hace depender de los humanos. También cuidar mucho la velocidad y estar muy atentos porque están en el borde de la carretera. Respetarlos significa observarlos a distancia, disfrutar del momento y dejar que sigan viviendo libres en su territorio.
Ver un oso en la Transfăgărășan es un regalo de la naturaleza, pero también una responsabilidad para protegerlos. Con respeto y precaución, podemos disfrutar de este encuentro sin poner en riesgo nuestra seguridad ni la de ellos. Fuimos afortunados por ver varios durante el recorrido, pero les aclaro que no siempre es así.
Lago Vidraru

Entre los imponentes montes de los Cárpatos, en la carretera Transfagarasan, se encuentra el Lago Vidraru, un espectacular lago artificial creado por la construcción de la Presa Vidraru sobre el río Argeș. La presa, terminada en 1966, tiene 126 metros de altura y se considera una de las mayores obras de ingeniería de Rumanía.
El lago, con más de 10 kilómetros de longitud y aguas que alcanzan profundidades de hasta 155 metros, no solo genera energía hidroeléctrica, sino que también se ha convertido en un destino turístico impresionante. Desde la presa se pueden contemplar vistas panorámicas de los montes Făgăraș y del valle que desciende hacia Valaquia.
Hay miradores y puntos de descanso que permiten disfrutar del paisaje y tomar fotografías espectaculares. Desde acá permite observar de cerca la magnitud de la obra, un testimonio del ingenio humano frente a la fuerza de la naturaleza. Si levantan la vista verán en lo alto una estatua. La estatua, de 10 metros de altura, representa a Prometeo sosteniendo un rayo, simbolizando la electricidad generada por la presa.
Se darán cuenta de que han llegado a la presa del lago Vidraru por la cantidad de gente que encontrarán.
Otro consejo, es si pueden, es no hacerla en fines de semana porque el tránsito puede ser muchísimo y entorpecer la experiencia.
Visitar el Lago Vidraru es sumergirse en una combinación única de ingeniería, naturaleza y aventura, y es un punto imperdible para quienes recorren la Transfăgărășan y quieren apreciar la belleza y poder de los Cárpatos. También hay posada en las inmediaciones por si desearan quedarse acá.
¿Continuamos viaje? nos esperan aún las imágenes mas impactantes de esta carretera y la historia de esta carretera.
Cascada Capra

A los lados de la misma pueden encontrar sitios como éste, restaurantes, posadas, y unas vistas de cine.
Acá va el otro consejo, lleven abrigo, la temperatura baja mucho en esta zona de montaña. Como les decía nosotros la hicimos en pleno verano, en la segunda quincena de julio, salimos en manga corta, incluso short y tuvimos que parar a sacar los abrigos de las valijas porque teníamos bastante frio.
Hacer esta ruta en moto es algo tradicional, muchísimos son los grupos de motos que se ven durante el recorrido.
Al irnos acercando a nuestro próximo punto la Cascada Capra ya se empieza a divisar, y la ruta parece pequeña allá en lo alto, lo que te hace pensar cuánto vamos a subir! Varias salidas para admirar el paisaje acompañan el recorrido. Haremos hasta ella desde la presa Vidraru 48 kilómetros más.
La Cascada Capra es un impresionante salto de agua de más de 40 metros que nace del Lago Capra en los montes Făgăraș. Su caudal constante, alimentado por el deshielo de los glaciares cercanos, crea un espectáculo natural rodeado de paisajes alpinos, una parada imprescindible en este recorrido.
Lago Balea

¿Continuamos viaje?, nos separa solo 7 kilómetros de nuestra próxima parada, el Lago Balea y algo caliente para tomar.
El vehículo serpentea por las curvas de la legendaria carretera rumana. A través del parabrisas vemos cómo la vegetación va cambiando, volviéndose más alpina.
Antes de llegar al Lago Bâlea, la Transfăgărășan atraviesa el Túnel de Bâlea, este túnel conecta el valle sur con el área alta de la montaña, evitando las pendientes más pronunciadas y ofreciendo acceso a la zona del lago. Al salir del túnel, somos recibidos por vistas espectaculares del paisaje, muchos puestos para turistas y el propio Lago Bâlea, convirtiéndolo en un tramo emblemático de la carretera.
A 2,042 metros sobre el nivel del mar, el lago Balea emerge como una joya glaciar. Sus aguas cristalinas han permanecido casi intactas durante milenios. Es increíble pensar que este lago se forma solo cuando se derrite la nieve. En invierno, todo esto está congelado bajo metros de hielo.
Las vistas desde acá son las mas impresionantes de la ruta, pero tanto la subida como la bajada son impresionantes, diferentes, una belleza distinta.
Desde el valle de la cascada Balea, una línea plateada se extiende hacia lo imposible. Tres mil setecientos metros de cable y esperanza que desafían la gravedad. El teleférico de Balea.
Cascada Balea

Empezábamos ahora a bajar, pero en contra de lo que pensábamos, las vistas volvian a cortar el aliento, pensábamos que no en vano se consideraba una de las carreteras mas escénicas del mundo.
Nos faltan unos 8 kilómetros hasta la Cascada Balea, y unos 30 hasta Cartisoara desde donde luego seguiríamos viaje hacia Brasov.
Para obtener unas lindas vistas hacia la Cascada Balea pueden parar en una salida de la ruta a la altura de Poarta Intalnirii.
Historia de la carretera Transfagarasan
En 1968, los tanques soviéticos rodaron por las calles de Praga. Y en las montañas de Rumania, un dictador miró hacia el norte y sintió miedo.
Nicolae Ceaușescu comprendió una verdad terrible: su país estaba cortado en dos. Los Cárpatos, esa columna vertebral de piedra y hielo, eran una barrera infranqueable. Si los soviéticos decidían invadir, Rumania no tendría escape hacia el sur.
Así nació la obsesión. Una carretera que desafiara lo imposible. Un camino que atravesara el corazón mismo de las montañas Făgăraș, conectando Transilvania con Valaquia como nunca antes se había logrado.
1970 Comenzó la locura. Seis mil soldados, ingenieros y trabajadores fueron enviados a conquistar la montaña. Dinamita contra granito. Voluntad humana contra la naturaleza indómita. Durante cuatro años, el eco de las explosiones resonó en los valles.
Decenas o cientos, según dicen algunos, se perdieron en el empeño. Cada curva de la Transfăgărășan está tallada con sangre y sudor, con sueños de supervivencia y pesadillas de guerra fría.
1974 Contra toda lógica, contra la misma gravedad, la carretera estaba terminada. Noventa kilómetros de asfalto serpenteando a través de alturas que tocaban las nubes. Una cicatriz hermosa en el rostro eterno de los Cárpatos.
Hoy, la Transfăgărășan ya no es una carretera de guerra. Es un camino de peregrinaje.
La Transfăgărășan no solo cumplió su propósito estratégico, sino que con el tiempo se transformó en un símbolo del turismo en Rumanía, atrayendo a conductores, ciclistas y amantes de la aventura de todo el mundo, que buscan recorrer sus paisajes montañosos y disfrutar de vistas impresionantes a lo largo de toda la ruta.
La Transfagarasan iba terminando, ya estábamos en Transilvania desde hacía unos kilómetros, región en dónde nos quedaríamos unos días para ir tras los pasos de Drácula, castillos y de paisajes inolvidables.
Nuestra próxima parada Brasov, ¿vienes?
Mapa de la ruta Transfagarasan
Descarga el itinerario de la carretera Transfagarasan
NOTA: la información en este artículo está basada en nuestra propia experiencia, siendo totalmente objetiva. Este artículo contiene enlaces de afiliados.

